GAIZKA URCELAY URRUTIA.

Se nos fue Gaizka, una gran persona, un gran hijo, un gran hermano, un gran tío, alguien que de verdad quiso a nuestra Euzko Etxea de Caracas y todo lo vasco.

Lo extrañare cuando entre a nuestra Euzko Etxea de Caracas, lo conocí desde siempre, busco en mi memoria y no consigo el momento que lo conocí, porque al igual que mis hermanos los conozco de siempre, lo recuerdo en cada instante de nuestra Euzko Etxea, en Ikastola Euzkadi-Venezuela donde estuve con él, del frontón donde jugaba con total entrega como era el con todo.

Pienso y lo veo cuando entro a Misa el primer domingo de mes, con su cara picara, porque me gustaba decirle “Mi Amor” y darle un beso en la frente, pienso en el momento de darnos la paz en Misa, que luego de dármela con mi familia, lo buscaba a el, para pegarle un abrazo, y luego en el Txoko donde algunas cervezas nos brindábamos juntos.

Lo recuerdo dentro del Frontón pequeño jugando a todo fuelle pala, atrás de zaguero, profiriendo algunas palabrotas por un mal tanto y pidiendo disculpas si fue por su culpa.

Así mismo lo veo de Juez de cancha en partidos de mano en el Frontón Grande, labor que desempeñaba con total rectitud, por más que lo jodieran desde la reja, algunos inconformes. Y un día especial fue cuando se Homenajeo a su Aita, José León Urcelay, colocándole el nombre a nuestro Frontón Grande, ese día fue el juez en el partido de mano de sus sobrinos Azpiritxaga-Urcelay y Guruceaga-Urcelay, que jugaron cruzados, lo veo al lado de su ama cuando se iba a iniciar el juego lanzando la moneda. O develando la placa con toda la Familia Urcelay, con el rostro hinchado de orgullo.

Yo a Gaizka siempre lo quise, y lo comencé a apreciar más todavía cuando estuvimos ambos en Junta de nuestra Euzko Etxea, el era una especie de apaciguador de nosotros, siempre tenía una respuesta amable para nuestra “Casa” en las situaciones controversiales, a veces medio molesto, otras apenado porque era muy amigo o familia de la persona sobre la que se hablaba, pero siempre ayudaba, apoyaba, estaba, era de con los que se cuenta siempre y nos decía claro “yo en la cocina no” cuando nos repartíamos las funciones los miembros de la Junta para el trabajo de algún evento de los tantos que hicimos. Me acuerdo con claridad cuando fuimos a Chirgua por la celebración de los vascos que se asentaron en ese hermoso valle en los años 50 y en la distribución de cuartos, el quedo con mi hermano Anton, Txomin y conmigo en un cuarto de 2 literas y nos dijo “me da pena pero yo ronco mucho”, los tres le contestamos, “bueno veremos quién ronca mas”.

En la oportunidad que fuimos a los Morros de San Juan para subir el Gran Morro, su sobrino Aitor lo tenía obstinado con la jodedera, porque el calor y la subida lo tenía rezagado y yo le decía “tranquilo Gaizka yo te acompaño” pero en realidad el era quien me acompañaba porque yo estaba reventado. Bajando perdió el equilibrio y trastabillo perdiendo el control y en último momento se desvió para no caer por un barranco, todos gritamos “GAIZKAAAAAA!!!!!!!!!!!!” y Aitor el sobrino cuando paso el susto le dijo “joder tío ibas a volar” todos soltamos la carcajada, hasta el, que luego estuvo un rato medio molesto, pero ese día disfrutamos del paseo y nos tomamos unas sabrosas, reconfortantes cervezas al final de la jornada.

Gaizka cuando vino de Euzkadi la última vez con cariño nos trajo a Adriana y a mí una botella de Txakoli para que la disfrutáramos un día de celebración, así lo hicimos el día de aniversario de nuestra Boda, Adriana lo recuerda con mucho aprecio y cariño.

Los amigos de verdad son para siempre y así siento a Gaizka, mi ETERNO PANA.

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