Las nueve musas

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Echemos una breve ojeada a la saga del marino Juan José de Xérez Aristigieta y Amézketa, nacido en Pasajes (Gipuzkoa) el 5 de mayo de 1651, y de una mantuana de alcurnia, doña Ana Francisca de Lovera y Otáñez Bolíbar, procreadores de una estirpe de gente tan famosa como Carlos Manuel de Braganza y Aristigieta “Piar”; el dos veces Presidente de Venezuela, Carlos Valentín José de la Soledad Antonio del Sacramento de Soublette y Jerez de Aristeguieta y el inolvidable Antonio José Ramón de la Trinidad María de Guzmán Blanco y Aristigieta. Famosos fueron estos varones pero vamos a centrarnos en unas primas del Libertador, conocidas como Las Nueve Musas, nacidas entre 1755 y 1776.

 Las Nueve Musas.

Ese apodo les viene por haber sido excepcionalmente bellas y encarnar los encantos y atractivos femeninos de su época. Dieron muchísimo que hablar por muchas y variadas razones. Por ejemplo, dijeron que fue boda del siglo la que contrajeron tres de las Musas: María de las Mercedes, María Begoña  y Francisca Fulgencia, con tres hermanos vascos afincados en Guayana, Pedro, Juan y Pedro Martín de Iriarte y Etxeberría.

“Cabra loca”

Se le tildó de “cabra loca”, pero María Belén fue una mujer con tanta personalidad como valentía y femineidad. Por mucho que su descendiente,el presidente Guzmán Blanco, trató de destruir las pruebas de su segunda maternidad, la Historia lo evitó. En 1874, al mudarse el archivo del convento de las Madres Concepcionistas caraqueñas, Francisco Herrera Vegas, el juez Ovalles y el futuro presidente de Venezuela, Juan Rojas Paúl, dieron fe de haber leído el acta de nacimiento de Carlos Manuel, en la que constaba ser hijo de José Francisco de Braganza y Braganza, Príncipe de Brasil y heredero de la corona de Portugal, hijo de la Reina María II y Pedro III, reyes de Portugal. Su madre fue Soledad Belén Concepción Xeréz de Aristiguieta y Blanco Herrera.


CarlosManuel de Braganza y Xérez de Aristiguieta “Piar”

Leandro Aristiguieta testificó por escrito en San Félix, el 26 de agosto de 1906:

“En el año de 1874 me encontré en Caracas con el Deán de esta Catedral, Pbro. José Leandro Aristiguieta, mi tío carnal, quien me informa que el general Juan de Mata Guzmán había ido a buscarle en nombre de su hermano el general Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República, y que éste le había mostrado unos documentos que en pergamino fueron encontrados por el Dr. Zacarías Briceño en los archivos de Maturín; documentos que comprueban eficazmente el matrimonio de la señorita Belén Soledad Xeréz de Aristiguieta con el Príncipe de Braganza, y los cuales deben existir en los archivos de la sucesión Guzmán Blanco.”

Su hermanastro por parte de madre, José Félix Blanco, siempre le llamaba Príncipe. Dejemos constancia de que fue el ÚNICO general independentista por elección de sus compañeros. ¡Goian Bego!

En terceras nupcias se casó Belén con un vasco, Joaquín Pérez de Narbarte, coronel de milicias, de quién dijo que era “un simple blanco peninsular” y al cabo de 12 años de casada, le pidió una pensión para ella y sus hijos debido a la mala administración de su dote, 12.000 pesos, nada más y nada menos.

¿Joseph de Castro y Arraoz no escribió al gobernador Guillelmi una carta el 28 de julio de 1768, quejándose del “violento, audaz e insolente genio” de su querida esposa, Rosa María de Xerez Aristigieta?Razón no le faltaría porque Rosita era la querida del Factor Principal de la Compañía Guipuzcoana, Juan Agustín de Zuaznabar. Lo que nadie comprendía es que no pidiera el divorcio sino el depósito conyugal de su esposa y la expulsión del concubino.

Una de las nueve musas que si pidió el divorcio fue Josefa María, casada con su primo, el capitán Antonio Palacios y Xerez de Aristigieta, a quien acusó de haber abandonado el domicilio conyugal por lo que pidió la administración de sus bienes. Parece que al capitán tampoco le gustaban las ideas republicanas de su mujer ni la educación que daba a sus hijos.

María Antonia Petronila

Lo mismo hizo María Antonia Petronila, por las amenazas de muerte de su segundo marido (un canario llamado Bernardo Blanco Strickland), solicitando facultad para administrar sus bienes, especialmente los vinculados a su primer marido, Antonio Sausa, gallego.

Por cierto, del segundo matrimonio nació Carlota, madre de Antonio José Ramón de la Trinidad y María Guzmán Blanco, un  ilustrado al estilo “revolucionario” francés,es decir, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, que además de ser presidente de Venezuela durante 17 años,tuteló los gobiernos de Juan Pablo Rojas, Raimundo Andueza, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade.

Carlos de Soublette y Xerez de Aristigieta, octavo presidente de Venezuela.

Otra de las Nueve Musas, Teresa también dio a luz un presidente venezolano, Carlos Valentín José de la Soledad Antonio del Sacramento de Soublette y Xerez de Aristigieta. La menor, Manuela Josefa, desposó a un vasco afincado en Santo Domingo, Miguel de Zárraga y Caro. Finalmente, Juana nació y murió en 1758.

Los padres también dieron de qué hablar

Claro que si las hijas dieron qué hablar, sus padres no les quedaron a la zaga. La madre, Josefa Isabel María Blanco y Herrera, decía de su tío y esposo que:

«había conspirado contra su vida repetidas veces con venenos y aplicaciones malignas por medio de sus esclavas que son sus concubinas, porque no ha vivido conmigo maritalmente, me ha negado los alimentos, infamándome por cuantos medios le sugiere el odio implacable que ha muchos años me tiene, y la sed insaciable de apoderarse de mi substancia para mantener el lujo, fausto y lascivia en que vive encenagado…”.

Por su parte,Miguel Gabriel Felipe Ignacio Xérex de Aristigieta y Lovera Otáñez, (casado en primeras nupcias con Petronila Bolívar y Ponte, hermana del padre de Simón Bolívar), acusaba a Josefa de “haberse fugado dos veces, de pasión por asistir a saraos y otras diversiones pecaminosas, de continua preñez debido al adulterio”. Dicen que entre parientes y hermanos no metas las manos pero bien que las metió un primo hermano, Juan Félix Xérez y Aristigieta, sacerdote muy respetado, hablando delos “…concubinatos de Miguel, del incesto con una hija natural, malversación de bienes, sevicio y maquinación de muerte contra Josefa.”

Al cabo de 30 años de matrimonio, la primera sentencia de divorcio (9 de julio de 1791) desterró a Josefa a sus posesiones en Santa Lucía del Tuy; sin embargo, al poco tiempo consiguió la certificación de haber cumplido los ejercicios espirituales y con sus esclavos e hijas vivía tan ricamente en Altagracia, la zona mantuana de Caracas por excelencia. La sentencia de 1796 ordenó la reclusión de Josefa pero nunca se cumplió. ¡Aleluya, aleluya cada uno con la suya!

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