Nere Etxea de Jean Batitte Elizanburu

Elizanburu

Por Odón Ulibarrena

Para evitar ser reclutado por el ejército español, mi padrino se fue a Suiza y terminó radicándose en Laburdi, al haber contraído matrimonio con una hija de exilados vizcaínos. Esta circunstancia familiar me permitió asistir a diferentes eventos como bautizos, primeras comuniones, bodas, carnavales, fiestas patronales, etc. permitiéndome constatar el desconocimiento de muchos labortanos respecto a la autoría de muchas de sus canciones favoritas. Canciones entonadas como si se tratasen de “mantras”, muy queridas por “dar en el clavo” de las máximas que fluyen del Gizabidea.

Jean Batitte Elizanburu (Sara, 1828-1891) es el autor de muchas de ellas. Abandonó la carrera eclesiástica e ingresó en el ejército francés, llegando a ser capitán de granaderos con tan solo 42 años. En la terrible Batalla de Solferino (24 de junio de 1859) que motivó al comerciante ginebrino, Henry Dunant, la creación de la Cruz Roja, resultó herido y quedó ciego por un tiempo. Después de la derrota francesa volvió a Sara y su conciencia vasca despertó. Tenaz participante en los concursos literarios impulsados por Antoine D’Abadie para levantar la auto estima de los Vascos, recibió numerosos premios y es el autor de la considerada primera novela en idioma vasco, “Pierres Adame”, pese a estar inconclusa.

Elizamburu
Vista de Sara, Laburdi; una de las numerosas comunas infames, según los “revolucionarios” franceses, cuyos habitantes fueron deportados a Las Landas.

 

Nere Etxea

¿Qué le pide un vasco a la Vida? Elizanburu nos lo dice en su poema “Nere Etxea”. Creo que con tan solo cinco de los diez versos lo podemos comprender:

Ikusten duzu goizean, argia asten denean, menditto baten gainean; etxe ttipitxo haintzin xuri bat lau aitz handiren artean, iturritxo baten ondoan, zakur xuri bat atean, han bizi naiz ni Pakean. (Cuando temprano ves, cuando empieza a clarear, en la cima de una loma, una pequeña casa blanquísima entre cuatro grandes árboles, junto a una fuente, con un perro blanco en el portal, allí vivo en Paz).

Nahiz ez den gaztelua maite dut nik sorlekua,   Aiteen aitek hautatua. Etxetik kanpo zait iruditzen, nonbait, naizela galdua: nola han bai naiz sortua, han utziko dut mundua, galtzen ez badut zentzua. (A pesar de no ser un castillo yo amo mi lugar de nacimiento (casa), la que hicieron los padres de los padres.  Fuera de Casa me parece, donde quiera (que sea), que estoy perdido: como allí nací, allí dejaré el mundo, si no pierdo al menos la sensatez.

Ez da lurrean gizonik, Printzerik, ez Erregerik, ni baiño hobeki denik.   Ba dut Andrea, ba dut semea, baitut alaba ere nik, osasun ona batetik, ontasun aski bertsetik: zer nahiko nuen gehiegik? (No existe en la tierra hombre, Príncipe, ni Rey, que sea más feliz que yo. Tengo mujer, tengo hijo, también tengo hija yo, con una buena salud a una; ¿con tantas bondades, de lo demás qué más pudiera desear?)

Etxean ditut nereak, akullü, aitzur, goldeak, uztarrik eta hedeak. Jaizko bixiak dittut oraiño xoko guzien beteak, nola iragan den urteak ematen badu bertzeak, ez gaitu ilen goseak. (En casa tengo lo mío, la vara de los bueyes, azada, arado y correas. Repletos de víveres tengo todavía todas las despensas, como este año me dé tanto como el anterior, no nos matará el hambre).

Ez dugu behar lurrean, aise bizirik etxean, utzi laguna gabean; jende-beharrek ez dute jotzen gure etxeko atean, non ez duten mahianean, ohuntz ordua denean, lekua gure aldean. (No debemos dejar en el suelo, viviendo tan holgadamente en casa, dejar al amigo durante la noche; la gente necesitada no necesita tocar nuestra puerta, para encontrar en nuestra mesa, siendo la hora de comer, puesto a nuestro lado).

En resumen: ¿cómo se puede ser feliz desde el punto de vista Vasco? Amando nuestro entorno natal; agradeciendo a los Antepasados por la Cultura recibida; siendo conscientes de lo vital que es tener familia y salud; ganándonos la vida con nuestro trabajo; y, siendo solidarios.

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Agur Jaunak

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